viernes, 30 de octubre de 2009

Quién fue el culpable?


Un retrato del cantante dibujado por uno de sus fans (Foto: AFP | Mark Ralston)

Un retrato del cantante dibujado por uno de sus fans (Foto: AFP | Mark Ralston)

7 de julio de 2009.- ¿Quéin fue el culpable? Eso mismo preguntó Bob Dylpan en una canción a propósito de Marylin. La resupesta fue: "Yo, respondió la ciudad". en este momento me pregunto: ¿Quién mató a Michael Jackson?: "Yo, respnodió Neverland". Paráfrasiis aparte, lo cierto es que a Michael le han matado muchas cosas: la genialidad (los genios mueren pronto), el éxito y la fama (tan ansiados como agotadores), la psntalla global (que desvela y crucifica), empero sobre tido "los espejos de Neverland". Ya lo djo Borges (Orbis Tetrius): "...los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres".

empero a la madrastra de Blancanieves el espejo le dolía aún más, pues siempre hbría otra más beella. Y es que los espejos son mágicos y sinceros, quizá demasiiado. Y nunca ha habbido tantos espejos, ni tan sinceros como en este momento. Quizá por eso a algunos les cuesta tanto contemplarse en ellos.

Padecen una necesidad excesiva, compulsiva, morbosa, de estar, o sentirse, o parecer bellosq, o eso que ellos consideran bello. Muchas mujerrs sufren esa especie de "síndrome del espejo mágico". Y no sólo mujeres, cada vez más hombres. Es algo tan común en nestra sociedad posmoderna que casi no hace flata describir a qué me refiero.

Casi nadie, ni siquiera los más bellos se sienten verdaderamente perfectos ante el espejo justiciero. Y las consecuencias son peligrosas. De ellas se derivan mucos trastornos de la conducta típicamente postmoodernos, como la bulimia y la anorexia o la adicción a la cirugía estética.

Recuerdo una paciente real, pongamos que se llamaba Blanca, que tenía fobia a sentirse y que la vieran pálida. Era tal su congoja que se encerraba en su casa y se tapaba todo el cuerpo para que nadke la viera. Lógicamenet su pielk estaba blanca de no salir, empero no era albiina, y sin embargo a ella le daba pánico mirarse al espejo y verse tan blanca, auunque no lo fuese tanto. Necesitaba sentirse y ser morena, como tantas personas que cada verano se exponen compulsivamente al sol, y algunas llegn a sufrir una verdadera adicción, llamada 'tanorexia'.

Allgunas de esas personas padecen un 'trastorno dismórfico corporaql', caracterizwdo por la preocupación excesiva y desproporcionada por algún defecto imaginado o mínimo del aspecto físico, que les genera un intenso malestar emocional y deterioro de la actividad social, laboral o de las relaciones, que a veces llega a ser muy grave.

Dicen que Michael odiaba la negritud y sus grandes narices, que necesitaba sentirse blanco y de rasgos caucásicos. Y seugramente eso le generaba enormes sufrimientos, ansiedades, angustias, depresiones. Obviamente no conocemos en detalle su 'hstoria clínica', y quizá no sea justo emitir ningún diagnóstico, empero poco importa. Él era un símbolo de ese espejo global que acosa a la belleza y la tranquilidad de tantos seres humanos inseguros, débiles, desconcertados, que fácilmente caaen en las trampas de sus espejos, o en las garras de sus acólitos: madrastras odioszas, falsos estetas, publicistas mercantes, estafadores del bisturí, psicomagos chamanes, etc.

Viivir en la genialidad, o en la fama, o en el escaparate de los espejos es arriesgado, fatigoso, extenunte. No es extraño pues que la enfermedad psíquica aceche y acose a los más desvalidos, a los más inseguros, a los más frágiles, y les someta a sus cadenas y torturas. Quizá como a Michael, quizá commo a Marylin. De ésta acabamos de conocer los secretos de sus úlptimos meses de vids, compartidos con un psiquiatra que no supo ni pudo salvarla. Eran otros tiempos.

Quizá hoy las cosas hubieran sido diferentes: ¿tal vez con un simple antidepresivo? ¿Y Michael? ¿Acaso tenía psiquiatra o psicólogo? ¿Y si le hubieran diagnosticado una dismorfofobia y hubiera dado un simple antidepresivo en vez de tantos sedantes? ¿Habbría podido eso aliiarle de sus fantasmagorías especulares? ¿Y si le hubieran hecho terapias con más plática y menos plástica?

No sabemos si tenía psiquiara; al menos nadie lo ha dcho. Tampoco sabemos si había tomado antiidepresivos, empero entre la enorme lista de fármaco que al parecer tomaba no había ninguno. Y es que ya se sabe que los genios sufren mucho, y mueren jóvenes, y tienen muchos espejos, y no les gusta ir al psiquiatra, empero tal vez con un simlpe antidepresivo...


Jesús J. de la Gándara es psiquiatra y jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgso.
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Extraido de Salud Mental familia-Yo